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Mujeres de madera dura ”sin comejen”

En la sección Mujeres3 por el 7 marzo 2009 a las 3:25 pm

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María Dolores Alejos Sánchez conocida como ”Doña Loli” tiene 62 años, está separada de su esposo desde hace 11 años y tiene una hija y una nieta. En 1974 llegó de Mérida a lo que entonces era territorio de Quintana Roo. Empezó a trabajar con su entonces esposo en una cantina llamada ”Lalos Bar” en la esquinita en una casa de paja y un puestecito tapado con laminas sin ningún servicio sanitario. Tomaban agua de pozo, iban a la gasolinera a buscar agua para su lavado de ropa y trastes de cocina, iban al baño al solar. Dormían en un rinconcito donde solo cabía una hamaca y fue hasta que se apareció una culebra que decidieron construir dos cuartos. En el solar tenían venados, jabalís, pavos de monte, hasta llegaron a tener dos tigrillos, todo esto cuando Carrillo Puerto sólo era el primer cuadro de la ciudad que es hoy. ”En esa época todo era tranquilidad” recuerda ”el Dr. Berlín y Doña Celia, Doña Bina y Don Marcial Arana, también estaban Doña Crescencia y Don Jaz May, Doña Naty, Doña Chata, Doña Lilia, Don Lala y Doña Tere, todos contemporáneos, gente de bien, trabajadora respetuosa nunca en ese entonces tuvimos problemas nos conocíamos todos”.
Su trabajo era muy intenso. Preparaba la botana para el bar y su jornada de trabajo era de 8 de la mañana a 7 de la noche. Para poder lavar y planchar la ropa de su casa, tenía que esperar hasta la noche al salir del trabajo en el bar. En esa época, recuerda Doña Loli sólo había una cantina más, la del ”Chato May”
Lo que hoy es el restaurant ”El Faisán y el Venado” empezó como una sala de bailes construido con bajareque y huanos. Ahí les daban asistencia a los empleados de Banrrural con la ayuda de su suegra Doña Salomé Escalante y su abuelita Carmen Carrillo.
Después de terminar con una relación tortuosa de pareja, Doña Loli vive para trabajar en el mejor lugar para comer aquí en Felipe Carrillo Puerto. Atendido personalmente por ella, con el sazón de sus cocineras y la compañía de sus empleados, todos los días prepara los papatzules, el poc-chuc, los panuchos y el queso relleno que a propios y extranjeros cautiva con el auténtico sabor maya.
”Muchos problemas de deudas superé sólo con mi trabajo, ahora vivo tranquila dedicada a un apostolado”, nos cuenta Doña Loli.
Todos conocen a Doña Loli en Carrillo Puerto como la mujer que a todo mundo le tiende la mano, que siempre está pendiente de los desvalidos y aporta considerables cantidades de comida a los accidentados y a los familiares.
María Yolanda Pérez Castro, otra mujer ejemplar.
María Yolanda Pérez Castro tiene 84 años. Es viuda, se casó a los 14 años, tiene 3 hijos 6 nietos y 8 bisnietos. Vino de Tekax a Carrillo Puerto hace 52 años. En esa época, no había camiones ni servicios como agua entubada o luz eléctrica. A ella le tocó ver cantar a Pedro Infante en el parque cuando venía a casa de Don Ruperto Prado.
Doña Yolanda vive sola en una casita de huano que le dejo su esposo, Petronilo Vázquez Cervantes. Por lo desgastado del huano es común que se filtren el frío y la lluvia y aunque algunos políticos le han prometido apoyo para repararla con láminas, hasta ahora no le han cumplido.
Desde las 5 de la mañana se levanta a limpiar el patio, se baña y ya al amanecer se va a su trabajo en una panuchería donde le pagan semanalmente.
Mantenerse en actividad le ha permitido gozar de cabal salud. A sus 84 años, sólo la han operado de la vista ya que no sufre de diabetes, hipertensión o problemas reumáticos. Doña Yolanda es, sin lugar a dudas, un ejemplo de mujer a seguir porque a sus años sólo piensa en trabajar y estar activa, le incomoda que la consideren inútil.
Con mucha dignidad Doña Yolanda dice que ella no ha sido ni será una carga para nadie, mucho menos para sus hijos, nietos y bisnietos.
Por lo anterior y más, es un honor para la revista ”Maya sin Fronteras” que mujeres como Doña Loli y Doña Yolanda, al margen de toda poliquitería de festejos feministas a ultranza, con tan solo su dignidad y su trabajo como tarjeta de presentación, estén en sus páginas hoy.

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