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Nuestros sentimientos de la nación

En la sección Educación por el 1 septiembre 2009 a las 7:23 am
Mural México independiente obra del artista Alfredo Zalce ubicado en el Palacio de Gobierno de Michoacán, Morelia.

Mural México independiente obra del artista Alfredo Zalce ubicado en el Palacio de Gobierno de Michoacán, Morelia.

“Mes de la Patria”, nombre con el que todos conocemos al mes de septiembre, mes lleno de historia, lleno de recuerdo y que hace evocar a nuestros héroes nacionales, esas personas comunes que ahora ya dejaron de serlo, que se convirtieron en ejemplo, que se volvieron símbolos representativos de grandeza y valor.
Septiembre marcó el inicio de un periodo de lucha, de un periodo de unión entre los habitantes de nuestro país, de un periodo que se convirtió en un referente obligado para cada gobernante que quisiera hacer enardecer la sangre de los habitantes. Septiembre, mes de la patria, de la mexicanidad, del orgullo nacional, de la unidad por un fin común.

La lucha de independencia tiene como héroe iniciador al Párroco Miguel Hidalgo y Costilla, sin embargo, en este escrito no hablaré sobre él, ni mucho menos sobre el inicio de independencia, en este escrito prefiero abordar un tema de mucha relevancia y pocas veces mencionado, como lo fue el congreso de Chilpancingo y la elaboración de un texto por demás maravilloso y lleno de inteligencia y sentido común: “Los sentimientos de la nación”.

“El siervo de la nación”, apelativo que tomó José Ma. Morelos y Pavón para evidenciar el lugar que ocupaba (según él) dentro de nuestro país, sobrenombre que evidencia la humildad y el cariño que sentía por la tierra que al final recibió su sangre y acogió su cuerpo muerto. ¿Por qué es importante Morelos? Simplemente porque el ocho de agosto de 1813 se atrevió a convocar la realización de un congreso en la ciudad de Chilpancingo, el cual ve la realidad el día 13 DE SEPTIEMBRE y del que surge el documento más importante de nuestro país y de la América Latina, “Los sentimientos de la Nación”.

Morelos comienza dicho documento exigiendo la independencia no solo de México, sino de la América completa. En los siguientes tres puntos de este documento deja ver su formación sacerdotal ya que pone a la iglesia y sus representantes como los lideres que deben guiar al pueblo, y a los diezmos como necesarios y benéficos (esta parte, muy criticada y debatida).

Los diecinueve puntos posteriores dejan claro que Morelos cree en la democracia, cree en la voluntad del pueblo y habla de un congreso emanado desde las bases, de un gobierno dividido en 3 (como lo proponen los textos de la ilustración francesa) capaz de tomar decisiones importantes y de velar por sus representados; también marca una clara tendencia por el respeto de la soberanía y un excesivo nacionalismo que exige lo mejor para los nacidos en América. Deja en claro que cree en nuestro país y en la capacidad de su gente para gobernarse y poder ser autosuficientes mediante una buena organización de los bienes de la nación.

Si bien este documento vio la luz y nunca pudo ser llevado a la práctica como debe ser, no murió en el olvido, no se convirtió solo en un texto para recordar, sino que sirvió de base para la constitución promulgada el 22 de octubre de 1814 en Apatzigán y para todas las constituciones que se elaboraron posteriormente (1824, 1857 y 1917).

Morelos fue capaz de ver y creer en un pueblo que tenía muchas carencias, que no estaba organizado como debiera, que estaba en pie de lucha y no se sabía cómo iba a quedar al finalizar esa guerra; fue capaz de mirar al futuro y proponer algo que todos querían pero nadie se atrevía siquiera a mencionar, fue capaz de ofender a la monarquía (recordemos que hablar de libertad, era una ofensa que se pagaba con la vida) por defender la visión que tenía de un pueblo prospero y libre.

Hoy, cuando estamos a un año de celebrar el bicentenario del inicio de independencia, solo puedo hacer un llamado a la unidad en esta guerra política e ideológica que estamos viviendo, llamar a creer en este país que fluctúa entre las decisiones que toman nuestros líderes políticos, llamar a la unidad ideológica que respete nuestra diversidad y la fomente, llamar al rescate de nuestra identidad y defenderla ante los embates del neoliberalismo que poco a poco absorbe nuestras ideas… solo me queda pedir, exhortar, suplicar si es necesario, que cada uno de nosotros, como Morelos, seamos capaces de crear, de creer y de exponer nuestros “Sentimientos de la nación”.

Por Eduardo Ariel Herrera Ávila

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