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VERACRUZ, NO MAS SANGRE

En la sección LA COLUMnita NECESARIAMENTE INCOMODA por el 4 mayo 2012 a las 6:56 am

Soledad JARQUIN EDGARUn total de ocho trabajadores de los medios de comunicación, entre reporteros, fotógrafos y una trabajadora de ventas, han sido asesinados en sólo 11 meses en el estado de Veracruz.No hay explicación, es simple y sencillamente incomprensible, no se entiende la forma en que cinco trabajadores de medios de comunicación, tres hombres y dos mujeres fueron asesinados de forma artera y cobarde en la última semana en la entidad gobernada por el priista Javier Duarte Ochoa.No recuerdo ninguna situación de guerra en ninguna parte del mundo con resultados tan brutales como esta, donde la fuerza irracional y la cobardí­a atenten contra un gremio y al mismo tiempo contra los derechos fundamentales de las personas: a la libertad de expresión y el de estar informadas.No me cabe duda, esta dramática y dolorosa condición tiene en el gobierno priista de Duarte y en el gobierno panista de Felipe Calderón a sus principales responsables, porque han sido incapaces de garantizar el derecho humano de la vida de quienes sólo cumplí­an con la labor de informar.El recuento es cruento, apenas hace unos dí­as lamentábamos la muerte siempre innecesaria de Regina Martí­nez, corresponsal en Veracruz de la revista Proceso, la revista polí­tica más importante del paí­s y cuatro dí­as más tarde volvemos a enterarnos con horror de los asesinatos de los periodistas gráficos Gabriel Huge, Guillermo Luna, de Esteban Rodrí­guez, fotógrafos de profesión y colaboradores de diversos medios locales. Gabriel Huge fue reportero de Notiver yen la actualidad colaboraba con información policiaca de radio de La Max, tení­a 37 aí±os. Guillermo Luna trbajaba en el portal Veracruz News y tení­a 20 aí±os y Estaban Rodrí­guez, se encontraba desempleado antes habí­a sido camarógrafo de TV Azteca y del diario AZ, tení­a 30 aí±os de edad. Iracema Becerra, 22 aí±os, fue identificada como trabajadora del área de ventas del Dictamen, periódico de larguí­sima tradición en aquella entidad.Sus cuerpos fueron localizados tirados en bolsas de plástico, muestran tortura extrema, según las notas periodí­sticas enviadas a los medios por corresponsales veracruzanos.Gabriel Huge colaboró hasta julio pasado con la periodista Yolanda Ordaz de la Cruz, de origen oaxaqueí±o cuyo cuerpo fue localizado cerca del diario para el que trabajaba, Notiver el 26 de julio de 2011.En junio de 2011, también habí­a sido asesinado Miguel íngel López Velasco, en un acto criminal que terminó, además, con la vida de la esposa de éste Agustina Solana y su hijo menor, fotógrafo de Notiver, Ismael López Solana de 22 aí±os.Es curioso, en más de una ocasión frente a estos horrendos actos de violencia brutal e innecesaria, la Procuradurí­a General de Justicia de esa entidad ha declarado que se trata de crí­menes no relacionados con su actividad periodí­stica. ¿Sí­ como no?No tengo idea, soy incapaz de imaginar los sentimientos de indignación y miedo que deben estar viviendo las y los colegas periodistas de Veracruz frente a la falta de seguridad para sus vidas y para ejercer la profesión de informar.Ninguno de los crí­menes cometidos hasta ahora han sido resueltos. Priva la incertidumbre y la impunidad y con ello, los gobiernos panistas de Felipe Calderón y del priista Javier Duarte Ochoa son cómplices de quienes jalan el gatillo para disparar contra las y los periodistas, su actitud omisa por largo tiempo los convierte en co-responsables de quienes antes de morir torturan a las ví­ctimas.Veracruz es un estado en guerra, pero está geográficamente en México, un paí­s también en guerra, que vive la dictadura de los caciques de la narcoviolencia. Un paí­s donde son responsables entonces tanto quien ejecuta como quien nada hace para detener las agresiones.Este viernes 5 de mayo, el llamado es a las y los periodistas del paí­s, para exigir justicia en las plazas públicas. Y mientras eso sucede, tal vez la procuradurí­a veracruzana vuelva a mostrar su mayúscula ineficacia y siga sin pistas precisas para dar con los responsables y en lugar de justicia, tal vez como lo hizo en el caso de Regina Martí­nez, Duarte mande coronas de flores; tal vez ya para este mediodí­a Calderón aparezca frente a los medios con cara de ”yo no fui» a lamentar los hechos y tal vez, de nuevo la vocera veracruzana esté repitiendo que ”se investigan los lamentables hechos» y que no descansarán hasta encontrar a los culpables, pero como ha sucedido en los otros casos nada o casi nada se sabrá de la verdad, imperará la impunidad y con ello desgraciadamente el derecho a matar periodistas de Veracruz o de cualquier otra parte del paí­s, donde ya vimos gobierno el ”narcopoder» y los gobiernos federal, estatal y municipales son las manos ejecutoras porque no son capaces de garantizar la seguridad ni sus derechos fundamentales.

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