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El fracaso del sistema de seguridad pública en Quintana Roo

En la sección LA COLUMnita NECESARIAMENTE INCOMODA por el 22 mayo 2020 a las 2:15 pm

Necesariamente Incómoda

**Baja la incidencia delictiva en abril, pero debido a la pandemia…solo en algunas zonas

Graciela Machuca Martínez

En la administración pública de cualquiera de los tres niveles de gobierno, cada que cambian al titular del área de seguridad pública lo presentan con bombos y platillo como el superpolicía, por supuesto que esto no es privativo de Quintana Roo, sin embargo, pasando los meses, los resultados son a veces mínimos y en la mayoría, desastrosos, como ha ocurrido en nuestro estado, bajo la operación de Alberto Capella, quien ahora responsabiliza a la ciudadanía de su fracaso. Desde luego que la sociedad es fundamental para un cambio, pero al final de cuentas a quien le pagan por hacer su trabajo es al secretario de Seguridad Pública y que por cierto le pagan muy bien.
A pesar de que hoy en día se ha convertido en una moda descalificar los análisis estadísticos, es necesario realizarlos y darle seguimiento a la información cuantitativa que generan las instituciones, porque su labor no se puede desaparecer de la noche a la mañana, porque eso es lo que tenemos como país, y si ya no queremos confiar en sus números, propongamos un rediseño del país y no sigamos entregándole el poder a la misma clase política que se va de un partido a otro para explotar las ansias democráticas del electorado.
Con información generada y validada por instancias estatales, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, como lo hace cada mes, el pasado 20 de mayo, difundió su informe sobre incidencia delictiva correspondiente al mes de abril de 2020.
Las cifras que se nos proporciona por medio de este documento nos permite llegar a la conclusión que mientras una buena parte de la población se encuentra en confinamiento, la delincuencia organizada y la del fuero común siguen despachándose con la cuchara grande en perjuicio de las familias mexicanas, muchas de las cuales van derechito de la pobreza a la pobreza extrema y de allí a la hambruna, debido a que en medio de la pandemia no se ven acciones estructurales en la economía nacional, porque solo se están atendiendo los asuntos urgentes, los de corto plazo.
A nivel nacional, en el periodo de enero a abril de 2020, se acumularon 613 mil 651 presuntos delitos registrados. En Quintana Roo, la cifra ascendió a 13 mil 956, 2 mil 25 más que los acumulados al 31 de marzo.
El Informe de Incidencia Delictiva del Fuero Común, con información al corte del 30 de abril de 2020, nos dice que la incidencia delictiva total durante el mes de marzo fue de 168 mil 826 presuntos delitos, mientras que en abril se ubicó 111 mil 547, con una disminución de 57 mil 279 presuntos delitos, lo que representa el 33.9 por ciento.
Hay cifras que siguen manifestando la violencia que existe en el país, a pesar del confinamiento. Por ejemplo, en marzo se cometieron 2 mil 616 delitos de homicidio doloso, en abril se redujo a dos mil 472, 144 menos que en marzo, lo que implicó una disminución porcentual del 5.5.
Sin embargo, a pesar que fueron menos delitos, el número de víctimas solo se redujo en 50, porque en marzo fueron tres mil y abril 50, es decir el 1.7 por ciento, lo que nos muestra que a pesar de hubo 144 delitos de homicidio culposo, la violencia fue mayor.
En marzo se cometieron 76 delitos de feminicidio con 78 víctimas, mientras que en abril fueron 68 delitos con 70 víctimas. Los delitos de feminicidio se redujeron en 8 (10.5 por ciento). Las víctimas fueron 8 menos, el 10.3 por ciento. ¿Entonces en dónde están los reencuentros y la armonía de la que habla el presidente de la república?
Otro delito que es importante resaltar es el de violencia familiar, en marzo se documentaron 20 mil 232 y en abril descendió a 14 mil 591, cinco mil 641 menos (27.9 por ciento). Hay que tomar en cuenta las condiciones de estrés que se vive en la familia y el control de la persona agresora sobre la víctima. Si quien agrede está en la casa, disminuyen las posibilidades que salga a presentar la denuncia penal correspondiente y si habla por teléfono al 911, el presidente de la república dice que esas llamadas son falsas.
En el delito de narcomenudeo disminuyó un mil 247 casos, el 18.4 por ciento, porque en marzo se documentaron seis mil 783 delitos y en abril cinco mil 536. La delincuencia organizada ha cambiado sus sistemas de distribución, de acuerdo a las mismas autoridades, la entrega a domicilio de las drogas va en aumento, así disminuyen los distribuidores en la calle.
Ahora, veamos que está pasando en Quintana Roo. En la gráfica de presuntos delitos por cada cien mil habitantes, con datos por entidad federativa al mes de abril de 2020, tenemos que Quintana Roo llegó a 117.5 por ciento, en tanto que la media nacional es de 87.3 delitos por cada cien mil habitantes. La disminución fue del 51.4 por ciento, mientras que nivel nacional fue de 33.9, con información reportada por las fiscalías estatales.
Durante el mes de abril, a nivel nacional, las víctimas de homicidio doloso fueron dos mil 950, 50 menos que en marzo. En Quintana Roo, la cifra quedó en 52, tres por cada cien mil habitantes, mientras que la media nacional fue de 2.3. La disminución de homicidios dolosos fue de 27.8 y a nivel nacional de 1.7.
¿Qué sería de Quintana Roo si desde que llegó Alberto Capella al cargo de Seguridad Pública que ostenta las cifras de incidencias delictiva hubieran descendido como lo ha logrado la pandemia?
Si la emergencia sanitaria nacional se declaró el 23 de marzo, técnicamente los resultados de incidencia delictiva se reflejaron hasta el mes de abril y de allí se justifica el descenso en las cifras. Desde luego que si a Capella le hubieran entregado un estado con cero habitantes en las calles y en las casas, los delitos no existieran.
Para el mes de enero de 2020 se documentaron cuatro mil 12 presuntos delitos, para febrero tres mil 753, en marzo cuatro mil 166 y en abril dos mil 25. El descenso fue drástico, de acuerdo al ritmo que fue descendiendo la movilidad en el estado.
En el rubro de homicidio doloso en enero se documentaron 59, en febrero 65, en marzo 64 y en abril 50, solo 14 menos que en el mes anterior. De esos 50 30 fueron con arma de fuego, ocho con arma blanca, otro elemento seis, y no especificado seis.
En el delito de lesiones dolosas tenemos que en enero se abrieron 200 carpetas de investigación, en febrero 173, en febrero 203 y 122 en abril. Con arma de fuego fueron seis en enero, ocho en febrero, seis en marzo y ocho en abril. El delito de lesiones dolosas con arma blanca fueron 27 en enero, 19 en febrero, 25 en marzo y 19 en abril.
La suma de delitos contra la libertad y la seguridad sexual nos indica que en enero se documentaron 128, en febrero 150, en marzo 162 y en abril 57.
El delito de abuso sexual se comportó de la siguiente manera: enero 40, febrero 58, marzo 67 y abril 19; acoso sexual enero 11, febrero 16, marzo 25 y abril 4; hostigamiento sexual: enero tres, febrero tres, marzo dos y cero en abril; violación simple: en enero 54, febrero 61, marzo 59, abril 30; otros delitos que atentan contra la libertad y la seguridad sexual: enero 20, febrero 12, marzo 9 y abril 4.
Como se observa, ahora Capella podrá decir que bajó la incidencia delictiva en Quintana Roo, pero se olvidará que la pandemia a él también le cayó como anillo al dedo, porque así podrá presumir, que por primera vez en su vida de servidor público bajó el número de delitos.
De enero a abril de 2020 en Quintana Roo se tiene un acumulado de 334 delitos federales diversos.
Ahora que el secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo tiene menos trabajo, ya que la delincuencia está “semiconfinada” tendrá tiempo para revisar sus programas de trabajo, con sus respectivas estrategias, porque hasta el momento no le han funcionado y tan solo por mencionar un caso como lo es Chetumal que implementó el cierre parcial por Covid, en la única entrada a la ciudad y los delitos siguieron cometiéndose. La nueva normalidad requerirá un nuevo sistema de seguridad pública en el que la ciudadanía participe, pero no porque al secretario de Seguridad Pública se le ocurra, sino como resultado de políticas públicas diseñadas y puestas en marcha, priorizando las necesidades de la población quintanarroense y de sus visitantes.

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