Clic Para Compartir

Tren Maya, una obra que se realizará a costa de biodiversidad de la Península de Yucatán

En la sección LA COLUMnita NECESARIAMENTE INCOMODA, Turismo sin Fronteras por el 25 junio 2020 a las 2:33 pm

Necesariamente Incómoda

Graciela Machuca Martínez
En este espacio he resaltado los beneficios económicos que traerá para la actividad turística la construcción del Tren Maya, los cuales, en este momento nadie puede rechazar ante la crisis económica que vive el sector y que impacta en toda la sociedad, principalmente a la quintanarroense, pero también he advertido de los riesgos que implica hacer una intervención de esta naturaleza en ecosistemas altamente sensibles, como los de la Península de Yucatán, donde la explotación irracional de los recursos naturales los están conduciendo a una severa crisis que tendrán que afrontar las futuras generaciones.
Los impactos negativos de la construcción del Tren Maya aún se pueden mitigar si el gobierno de Andrés Manuel López Obrador escucha a todos los expertos y no solo los que tienen que quedar bien con él por ser sus empleados o para que no se enoje.
Sostengo que aún es tiempo de enderezar el barco porque la obra física final no se ha terminado de diseñar ni se han invertido los recursos en ella, a pesar de que ya estén comprometidos, tampoco se ha realizado los contratos de compraventa de los trenes impulsados por diésel, aún se puede cambiar la tecnología, porque este combustible es uno de los más contaminantes que hay y con decisiones de esta naturaleza México no alcanzará en lo mínimo los compromisos en materia medioambiental que tiene para el año 2030.
La tecnología diésel fue de medidos del Siglo XX, para ese entonces era tecnología de punta, pero en estos tiempos, cundo el cambio climático ya nos alcanzó debemos ser solidarios con las generaciones venideras, nuestro egoísmo no puede llegar a tal grado que dejemos un planeta intoxicado a nuestros descendientes.
Si la obra se realiza como el presidente de la república la ideó, en menos de una generación la tecnología del Tren Maya se verá como un museo sobre ruedas contaminando, aún más, todo a su paso, lo que hoy nos queda de selva, ya no se conocerá.
Desde un principio a este proyecto se le han hecho muchos cuestionamientos, desde que no se realizó adecuadamente la consulta previa, hasta que los estudios de impacto ambiental solo son bosquejos, con la finalidad de concluirlos y presentarlos a la autoridad hasta cuando la obra ya esté avanzada y sea imposible reparar los daños.
Considero que aún es tiempo de enmendar, porque a pesar de los banderazos de la primera semana de junio, el proyecto integral, el plan maestro, está en construcción.
Una prueba de ello, es que hasta el 16 de junio, Fonatur informó que en atención a la legislación mexicana en materia medioambiental y en el marco de inicio de obras del Tren Maya, “la Manifestación de Impacto Ambiental, MIA, en su modalidad regional, para la construcción y operación de la vía férrea y obras asociadas del proyecto Tren Maya, en la ruta Palenque, Chiapas, a Izamal, Yucatán -correspondiente a los tres primeros tramos- ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Semarnat”.
Pero se supone que para poder realizar una consulta previa e informada debieron llevar a las comunidades dichos estudios, y ahora, el mismo organismo federal está reconociendo que apenas se presentó la manifestación de impacto ambiental a la autoridad competente. Si este tipo de desfases existen, también se pueden cambiar las líneas generales del proyecto para elaborar uno conforme a los requerimientos de preservación medioambiental de la región.
El hecho que se haya presentado la referida manifestación no tiene nada que ver con que cumpla con los requisitos técnicos y científicos necesarios, porque la conservación de los ecosistemas no puede depender de estudios a modo, deben garantizar la preservación.
Fonatur explica que las empresas que ganaron las licitaciones han iniciado los trabajos y estudios a detalle para elaborar el Proyecto Ejecutivo y realizan acciones de mantenimiento y rehabilitación de la vía férrea dentro de sus derechos de vía, “mismas que se llevan a cabo bajo estricta supervisión ambiental y con base en lo establecido en el artículo 6° del Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, LGEEPA, en materia de Impacto Ambiental”.
Para guardar las formas, Fonatur subió a https://www.trenmaya.gob.mx/ambiental/ una síntesis del proyecto Tren Maya en idiomas maya peninsular, ch’ol, tzeltal, tsotsil y español, pero la referida síntesis solo está en una cuartilla en la que se describe el proyecto y dice que el proyecto se realizará de cuerdo a la ley. No ofrece detalles la Manifestación de Impacto Ambiental, la cual ofrece que se encontrará a disposición de los interesados en su versión pública en las oficinas estatales de la Semarnat de los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche y Yucatán, al igual que en sus oficinas centrales de la Ciudad de México, conforme a lo dispuesto por la LGEEPA y su Reglamento en Materia de Evaluación del Impacto Ambiental.
Desde luego que invocar esta normatividad para dar a conocer la versión pública de la Manifestación de Impacto Ambiental es una estrategia para que la población que resultará afectada no conozca el contenido real del documento y con ello se les niega su derecho a inconformarse.
Juez Federal ordena a Fonatur detener la construcción del Tren Maya
El pasado 22 de junio, el Juzgado Segundo de Distrito de Amparo y Juicios Federales en el estado de Chiapas, con residencia en Tuxtla Gutiérrez, concedió una suspensión a la comunidad indígena Ch´ol, en contra de la ejecución del proyecto de Tren Maya, en el tramo 1 que comprende de Palenque a Escárcega.
De acuerdo al equipo legal de los quejosos, el recurso tiene como efectos detener cualquier actividad relativa a la implementación del proyecto, salvo la relacionada al mantenimiento de vías, hasta en tanto el juicio de amparo no sea resuelto de manera definitiva.
Luciana Anaya Ruiz Esparza, titular del juzgado concedió la suspensión a un grupo de personas pertenecientes al pueblo Ch’ol, de las comunidades de Palenque, Salto de Agua y Ocosingo, quienes se ampararon para frenar el proyecto.
En tanto, la organización Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, así como comunidades Ch´ol de Palenque, Salto de Agua y Ocosingo, dieron a conocer que desde el pasado 7 de mayo, presentaron una demanda de amparo en contra del Presidente, del Secretario de Salud Federal y del Director General del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) por la emisión tanto del acuerdo del día 06 de abril, emitido por el Secretario de Salud, como del decreto del 23 de abril, firmado por el Ejecutivo, mediante los cuales se determinó la continuación del proyecto denominado “Tren Maya” entre otros proyectos sexenales, a pesar de la pandemia Covid-19.
Desde luego que a Fonatur aún le queda el recurso de revisión, que seguramente ganará, pero así tendrá que ir saltando obstáculos que podrían terminar en una maraña de litigios como resultado de no atender los intereses de las comunidades que son intervenidas con este proyecto.
Otra de las prácticas que ha adoptado Fonatur para defender el proyecto de López Obrador es contradecir o “aclarar” todos los cuestionamientos que le hace la ciudadanía o los medios de comunicación, en lugar de informar de manera transparente, se la pasan aclarando y aclarando.
Como sucedió este 23 de junio para desmentir la versión de que las comunidades quejosas habían ganado el amparo, para ello emitió las siguientes líneas como parte de un comunicado de prensa.
Con respecto a la información difundida sobre un amparo interpuesto ante la Jueza Segundo de Distrito de Amparo y Juicios Federales del estado de Chiapas, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) aclara:
• El juicio de amparo NO se ha resuelto y está pendiente de que la jueza dicte la sentencia.
• La suspensión definitiva se limita a la obra nueva en Palenque, Chiapas. En ese tramo no se han iniciado trabajos relacionados a obra nueva.
• La suspensión reconoce que el proyecto Tren Maya puede rehabilitar y/o dar mantenimiento a las vías férreas que ya existen, lo que significa que Fonatur puede continuar con los trabajos al amparo de la ley.
• Esta medida solo tiene efecto durante el período de emergencia sanitaria como define la jueza.
• El Tren Maya ha sido calificado por el Tribunal superior al Juzgado como una obra que “en sí misma es de orden público e interés social”, por lo que, se procederá al análisis correspondiente, y en su caso, a la impugnación de la suspensión.
• Fonatur entiende la preocupación de diversos grupos por la emergencia sanitaria. Por tal motivo las actividades de rehabilitación y mantenimiento de la vía existente han sido reducidas a las actividades esenciales, en campo abierto, con sana distancia, y con un protocolo de protección en obra avalado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
La consigna es, a pesar de los intereses de las comunidades y las resoluciones judiciales, “el Tren Maya va, porque va”. Este criterio solo es una muestra de autoritarismo, como las asignaciones directas que se hicieron a empresas por lo menos en dos de los tramos del tren. El gobierno federal debe recordar que esta obra se hará con recursos del pueblo de México y que con ello crecerá la deuda pública, quienes tendrán que terminar de pagarla serán las siguientes generaciones.

Deja un comentario