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Los asuntos por resolver en Quintana Roo se diversifican: urge atender al campo

En la sección Medio Ambiente, Política por el 18 julio 2020 a las 12:24 pm

Necesariamente Incómoda

Graciela Machuca Martínez
Las consecuencias de la pandemia en Quintana Roo han ido aumentando en diversos sectores de la entidad, lo que ha conducido a los tres nivele de gobierno a resolver lo urgente, porque así lo requieren las circunstancias, sin embargo, conforme va pasando el tiempo los pendientes de la vieja normalidad empiezan a salir a flote y exigen atención, son problemas que ya estaban antes de la llegada el coronavirus, por lo tanto, si la emergencia no espera tampoco los problemas estructurales a los que se ha enfrentado el estado, los cuales no dependen de un color partidista, sino de la realidad que a veces se encubre, pero tarde o temprano vuelve a asomar las narices.
Durante la semana que está por terminar se difundió una noticia preocupante para el sector agropecuario de la entidad, así como para las actividades que dependen de éste, me refiero al inminente arribo a territorio quintanarroense de una plaga de langostas procedente de Centroamérica, de acuerdo a información proporcionada por el Comité de Sanidad Vegetal de Quintana Roo (Cesaveqroo), independientemente de la plaga de langostas que está asentada en municipios de la zona norte de la entidad, al igual que en Campeche, Yucatán y Tabasco.
Según el organismo técnico esta plaga se ha detectado en territorio de Belice y es pocos días estará en Quintana Roo y se alimentarán de unas 400 especies de plantas, entre estas caña de azúcar, papaya, chile, tomate, plátano, coco y mango.
“Las langostas vuelan por miles y devoran cultivos, de acuerdo a su número, hasta 110 toneladas en 24 horas. Con la ausencia del ser humano en los plantíos, por la pandemia de COVID-19, los tendrán a sus anchas para desaparecerlos”, difundió el diario El Financiero el viernes 17 de julio.
La llegada de esta plaga procedente de territorios centroamericanos ya estaba prevista por autoridades sanitarias del país, las cuales emprendieron campañas informativas aunadas a las ya existentes por la presencia de la misma plaga en la Península de Yucatán desde hace varios años, cuyos daños no han sido cuantificados en su totalidad.
El Programa de Trabajo de la Campaña contra Langosta (Schistocerca piceifrons piceifrons, Walter, 1870), del incentivo de prevención de plagas fitosanitarias reglamentarias del Programa de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria 2017, del estado de Quintana Roo, señala que esta plaga es considerada como una de las más importantes en el Sureste de la república mexicana.
Constituye frecuentemente la plaga principal del maíz, sorgo, frijol, caña de azúcar y otros cultivos de subsistencia e industriales en la Península de Yucatán.
“Presenta dos generaciones anuales y tiene una gran capacidad y migración, tiene un alto poder reproductivo porque llega a formar mangas que consumen en 24 horas 5 veces su peso y su capacidad de desplazamiento le permite abarcar grandes distancias en poco tiempo”, se lee en el documento elaborado por la SAGARPA, SENASICA, el Gobierno del Estado de Quintana Roo y el referido comité estatal de sanidad vegetal.
En 2015, de acuerdo a los antecedentes del programa elaborado en 2016, la langosta se encontró en los municipios de Lázaro Cárdenas, Benito Juárez, Isla Mujeres, Solidaridad y Tulum (zona norte), “sin embargo, se colinda con un área importante de segregación ubicada en el estado de Yucatán, por lo que la exploración y muestreo son las herramientas más oportunas para la prevención, detección y control”.
Para 2016 se identificó presencia de plaga de langosta en 780 hectáreas en zonas de pastizal del municipio de Lázaro Cárdenas, “registrando un nivel promedio de infestación bajo (de menos del uno por ciento)”.
En 2017 la langosta representó un riesgo potencial para siete mil 644 hectáreas de cultivo de maíz, principalmente, en los municipios que comprende la zona norte del Estado, “mismos que han sido invadidos por este insecto en años anteriores”.
Las instancias técnicas correspondientes tienen experiencia en el control de la plaga por su presencia en los municipios de la zona norte que colindan con Yucatán, sin embargo, ahora se encuentran ocupadas en poner en práctica las estrategias diseñadas para el control en los municipios de la zona sur, en donde agricultores y ganaderos se vieron afectados por la prolongada sequía.
Si hacemos un recorrido por todo el territorio quintanarroense veremos que tanto el sector agrícola como el pecuario han enfrentado siniestros por la sequía durante 2018 y 2019 y las lluvias intensas en los últimos meses, aunado ello, la pandemia les ha impactado, porque muchas áreas de producción han sido abandonadas por la falta de mano de obra y por la falta de recursos económicos de los productores para pagarla, así como por los efectos del confinamiento.
Primero cultivos siniestrados por la sequía, luego por las lluvias y en el inter otros siniestros provocados por otras plagas como la mosca pinta, el gusano cogoyero, entre otras.
En la atención a este tipo de emergencias deben involucrarse por ley instancias federales, estatales y municipales, así como universidades y centros de investigación y desarrollo como la Universidad de Chapingo y desde luego las instituciones académicas de la entidad, que en algún momento deben demostrar y justificar en que utilizan su presupuesto, ya que una de sus funciones en atender los asuntos reales del pueblo de Quintana Roo, el cual para el presupuesto.
Según un informe de la Sagarpa de 2009 langosta centroamericana, “es una plaga agrícola de importancia económica, presente en nuestro país y bajo control oficial, que puede afectar gravemente 5.6 millones de hectáreas establecidas, distribuidas en 10 Entidades Federativas, lo que representa 22.63% del total de la superficie sembrada a nivel nacional con un volumen de producción de 47.3 millones de toneladas anuales, y un valor de la producción de $51.3 millones de pesos (SIAP. 2008)”.
Sobre las urgencias del sector agropecuario en Quintana Roo se debe investigar por alguna autoridad federal para no seguir mintiéndole al campesinado si en verdad se canceló el Seguro Agropecuario Catastrófico para el ciclo 2020, bajo el argumento de la falta de recursos etiquetados para este rubro en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).
La Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpe) comunicó, por medio de un oficio a diversas organizaciones agropecuarias de la entidad que con fecha 23 de marzo de 2020 el gobierno estatal solicitó a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), información referente al estatus del esquema de aseguramiento catastrófico que anualmente se contrata en coparticipación.
La versión oficial es que en respuesta a dicha petición se le respondió por medio del oficio número 4913, por medio de la cual, la SADER fundamenta: “No contar con recursos asignados en el presupuesto de egresos de la federación (PEF), para la contratación del seguro agropecuario catastrófico. No obstante, según lo establecido en el artículo 33 del PEF 2020, AGROASEMEX sería el responsable de operar la estrategia de protección ante contingencias climatológicas que ocurren en el sector agropecuario, acuícola y pesquero en el ejercicio 2020”.
Hasta el momento se desconoce si AGROASEMEX S. A. ha suscrito el referido convenio de colaboración de aseguramiento catastrófico en las entidades federativas para la implementación del programa, por lo tanto, el sector campesino del país se encuentra en estado de indefensión a pesar de los múltiples riesgos que representa su actividad.
Del 3 al 5 de junio del presente año Quintana Roo, al igual que el resto de la Península resultó afectado por los efectos de la tormenta tropical Cristóbal. El viernes 12 de junio, en el Diario Oficial de la Federación (DOF) publicó la Declaratoria que reconoce a los municipios de Bacalar, Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Othón P. Blanco, como zona de desastre natural.
En los antecedentes se menciona que el 5 de junio, el secretario de Gobierno, Jorge Arturo Contreras Castillo, solicitó a la Comisión Nacional del Agua corroborar el fenómeno natural. Tres días después se instaló el Comité de Evaluación de Daños. Está en veremos que los recursos realmente sean liberados en tiempo y forma por la Federación y que estos lleguen a las familias damnificadas.
El sector agropecuario de Quintana Roo merece atención urgente.

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