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Gobierno y sociedad deben cumplir sus responsabilidades durante la pandemia; autosuficiencia y seguridad alimentaria, los retos

En la sección LA COLUMnita NECESARIAMENTE INCOMODA por el 4 agosto 2020 a las 11:57 am

Necesariamente Incómoda

Graciela Machuca Martínez
El estado de Quintana Roo, así como el resto del país, se encuentra en crisis por la pandemia generada por la COVID-19, la podemos ver y sentir en la actividad económica turística de la entidad, misma que nos dejará secuelas para los meses y años venideros, de allí la importancia de que tanto las instancias gubernamentales, como los diversos sectores de la sociedad pongan su granito de arena, habrá quienes solo bastará con que se pongan el cubre boca, que guarden la sana distancia y se queden en su casa, otras personas tendrán que salir a desarrollar actividades esenciales y el gobierno deberá desarrollar las facultades establecidas en la ley. Cada quien debe cumplir con sus responsabilidades.
Por ello, es importante dar a conocer las acciones gubernamentales que se han venido desarrollando durante los últimos meses en los diferentes municipios de Quintana Roo, en algunas ocasiones, en coordinación con autoridades municipales.
Fuentes del gobierno del estado dieron a conocer que, por ejemplo, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto se entregaron, en una primera vuelta, 26 mil 190 ayudas alimentarias, de las cuales tres mil 666 las financió el Ayuntamiento y en la segunda vuelta se repartieron 22,627, solo del gobierno estatal, para lo cual se ha invertido al menos 15 millones de pesos.
Otra de las acciones es el apoyo para huertos, de los cuales se han instalado 328 en ocho localidades, ya que en estos tiempos de pandemia es importante hacer un ejercicio de autoproducción de alimentos.
Las comunidades del municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde se han instalado estos huertos son: Chunhuhub, Felipe Carrillo Puerto, Copchen, San Felipe Berriozabal, Uh May, Chanca Veracruz, Noh Bec y Emiliano Zapata.
Los huertos familiares que se están desarrollando en Quintana Roo son de gran importancia porque tienen que ver con la autonomía y la autosuficiencia alimentaria. Ante la nueva realidad, deben diseñarse y ponerse en práctica políticas públicas de apoyo al campo, pero también a las zonas semiurbanas y urbanas para producir alimentos, en áreas muy cercanas al lugar de consumo, con la finalidad que la huella de carbono sea cada vez menor.
Cuando se trasladan los alimentos por cientos o miles de kilómetros de las zonas de producción al lugar de consumo se tienen que utilizar miles de toneladas de combustibles, lo que genera contaminación con efectos para todo el planeta. Organismos de la Organización de las Naciones Unidas como la FAO, han propuesto que dentro de las mismas comunidades se produzcan los alimentos, aunque esto en contra de las leyes del mercado.
Hay un ejemplo muy cercano a Quintana Roo. En Cuba, el gobierno central diseñó políticas públicas para desarrollar un proyecto que le llaman Agricultura Urbana, incluso hay una instancia gubernamental con nivel de subsecretaría, desde el Ministerio del ramo, para impulsar huertos urbanos, para lo cual destinan todos los predios baldíos o susceptibles para cambiarles uso de suelo para instalar huertos urbanos. En la Universidad de la Habana hay una maestría que se llama Agricultura Urbana. Con este programa se busca que los alimentos se produzcan a una distancia máxima de seis kilómetros de las ciudades, con el propósito de evitar el uso de combustible para el transporte y de esta manera la población, en muchas veces, en sus mismos barrios tienen verduras y hortalizas frescas cosechadas solo unas horas, antes, sin tener que recurrir a la refrigeración o aplicación de químicos para su conservación. Quintana Roo también se merece un programa de esa naturaleza, ya que lo importante es la seguridad alimentaria y la concientización de que vivimos una nueva época luego de la pandemia, que si bien es cierto los gobiernos han garantizado hasta ahora el abasto de alimentos, no quiere decir que como sociedad no adoptemos un rol responsable para crear los alimentos esenciales de autoconsumo.

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