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A Cancún le llueve sobre mojado; Fonatur busca impulsar otro tipo de turismo

En la sección Turismo sin Fronteras por el 19 noviembre 2020 a las 8:29 pm

Necesariamente Incómoda

Graciela Machuca Martínez
Al destino turístico de Cancún no solo lo afecta la pandemia de la COVID-19 o la ingobernabilidad propiciada por sus autoridades municipales, así como los excesos policiales que lo han ubicado a nivel global, como un lugar donde se reprimen manifestaciones sociales y se balea a periodistas, sino además, los nuevos planes del gobierno federal para promover turismo en la región confunde a los inversionistas y a los propios visitantes, porque ya no es una prioridad para el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) promover los hoteles Todo Incluido.
Como es práctica común en este organismo del gobierno federal, ante las imprecisiones de su titular, su oficina de comunicación social envió a los medios de comunicación, una nueva carta aclaratoria, de la cual se desprende, que los servicios hoteleros “all inclusive”, si bien es cierto, no serán prohibidos, pero ya no forman parte de sus estrategias de promoción y venta, lo cual repercutirá en este tipo de negocios porque Fonatur es autoridad en los Centros Integralmente Planeados (CIP´s), como es Cancún.
Desde luego que Fonatur, como representante del gobierno federal en esta materia, tiene sus razones, unas válidas, otras no tantas, pero que chocan con los planes de promover la inversión extranjera y nacional, así como darle seguridad al turismo que opta por este tipo de servicios, al sacar estos servicios de la agenda gubernamental, la supervisión se irá diluyendo y los usuarios estarán en riesgo de que sus derechos sean violentados.
La aclaración de Fonatur dice que su director, Rogelio Jiménez Pons, en días pasados participó en un foro organizado por la UNAM sobre las implicaciones ambientales del Tren Maya.
LA MODALIDAD DE “TODO INCLUIDO” YA NO ES PRIORIDAD PARA EL GOBIERNO
“Ahí se mencionó que Fonatur ya no apoya los modelos sobre-explotadores de algunos grandes hoteleros en zonas donde se requiere más responsabilidad ambiental y social. Se utilizó una generalización inexacta pues Fonatur no busca prohibir el modelo “todo incluido” en los Centros Integralmente Planeados sobre los que tiene autoridad”.
Según Fonatur, lo que dijo su director es que “desafortunadamente hay hoteles “todo incluido” o “all inclusive” que han incurrido en malas prácticas como la sobreexplotación de recursos, el mal manejo de residuos, la corrupción inmobiliaria y la exclusión social de los mexicanos a las playas públicas, lo cual ha obligado a la institución a buscar alternativas de turismo para la región”.
Para el gobierno federal, estas alternativas “deberán mostrar la amplia oferta de atractivos con los que cuentan los estados del sureste, más allá de las playas de la zona, con un enfoque sustentable y de bajo impacto. Además, se busca distribuir la derrama económica del turismo nacional y extranjero para generar oportunidades a toda la industria hotelera y de servicios tanto del sureste como de los CIPs de Fonatur”.
“El sureste necesita un turismo distinto, un turismo que tenga otra calidad, otro interés, no solamente sol y playa —que si lo hay— pero el turismo también debe ser distribuido hacia los atractivos culturales y naturales (…) Es fundamental que pensemos que hay modelos distintos, mucho más ordenados y que le den opción a la gente”, indicó Jiménez Pons, según su carta aclaratoria.
FONATUR LE APUESTA AL TURISMO COMUNITARIO Y AL ECOTURISMO EN LA REGIÓN SURESTE
La oficina de Comunicación Social precisa que “Fonatur no está en contra de las grandes cadenas hoteleras que operan en la legalidad, sin embargo, es necesario fomentar mecanismos que ayuden a los emprendedores de diversos servicios turísticos que hay en México. El modelo todo incluido es solamente una forma de cobranza y eso no es negativo en sí mismo. No obstante, cuando este modelo se aplica con alta densidad y sobrecarga es cuando se dan efectos negativos en el medio ambiente y en la sociedad. Con el turismo comunitario y el ecoturismo se atraerá a visitantes que no ven en el “all inclusive” una oferta de interés”.
Ahora, la dependencia federal promueve nuevos modelos de turismo sustentable, sobre todo a nivel comunitario, para generar una mejor distribución de los visitantes en el sureste. “El Instituto Nacional de la Economía Social (INAES) nos apoya en la identificación de emprendimientos de turismo social y comunitario en la región del Tren Maya”.
Aquí salió la razón principal, desmantelar un servicio turístico para poder llenar los vagones del Tren Maya. ¿Pero qué opinarán como consumidores los miles de jóvenes estadounidenses que cada año tienen como costumbre ir a Cancún? Opciones para irse a otros países las tienen, pero al final de cuentas no solo saldrán perdiendo los inversionistas ya instalados en Cancún con este tipo de esquema de negocio, sino los miles de trabajadores que dependen de esta actividad.
Fonatur sostiene que está abierto al diálogo, “para buscar las mejores soluciones, que beneficien al empresariado y la sociedad, generando una verdadera transformación en la economía de los CIPs y los estados del sureste”.
EL TREN MAYA REQUIERE REORDENAMIENTO TERRITORIAL RURAL Y URBANO
El pasado 12 de noviembre, Fonatur informó sobre la creación del programa Regional de Ordenamiento Territorial en la región del Tren Maya, el cual busca generar políticas en el territorio, incluir procesos de consultas, considerar a los pueblos y comunidades indígenas con apego al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); evitar diferencias en el territorio por límites político-administrativos entre municipios y/o estados, propiciar cadenas de valor, reconocer el patrimonio cultural a lo largo y ancho de la región; así como derivar en una normatividad urbana y ecológica del suelo a nivel municipal.
Como ya lo he expresado en este espacio, la llegada del Tren Maya, solo es el inicio de todo un proyecto neoliberal para modificar la estructura socioeconómica de los estados del sureste del país, el cual quedará fragmentado en dos zonas: la norte y la sureste, con la construcción del Corredor Interoceánico lo largo del Istmo de Tehuantepec (Salina Cruz-Coatzacoalcos), lo cual no es novedoso para quienes han seguido la historia de los planes intervencionistas de las grandes potencias en Centroamérica y México, prueba de ello es el tren que cruzará los países centroamericanos para unirse al ferrocarril mexicano, planes y acuerdos de los cuales, el gobierno de México prefiere no hablar por el momento.
Este programa, encabezado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), es un instrumento que “busca promover un modelo de ordenamiento integral, sustentable que armonice el ordenamiento ecológico con el desarrollo de los asentamientos humanos urbanos y rurales”.
Román Meyer Falcón, titular de la Sedatu, sostuvo que “para que un proyecto de la magnitud del Tren Maya tenga el éxito que se espera es fundamental que se realice partiendo de un ordenamiento territorial en el que se conjuguen los temas agrarios, ambientales, rurales y urbanos”.
El titular de Sedatu considera que “será el ejercicio de planeación territorial más ambicioso del Gobierno de México este sexenio por la longitud, dimensión, complejidad y dinamismo de las diferentes ciudades y regiones en las que va a correr el tren”.
Meyer Falcón aclaró que los gastos para la confección del Programa Regional de Ordenamiento Territorial en la región del Tren Maya y los que se realicen en cada uno de los municipios involucrados serán financiados por una de las vertientes del Programa de Mejoramiento Urbano (PMU), estrategia con la que se intervendrán las localidades de los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán donde se construirán las estaciones y para las que se prevé una inversión de más de 10 mil 500 millones de pesos entre 2020 y 2021.

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