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Los negocios de Laura Beristain con los parquímetros en Playa del Carmen; la movilidad es un caos, residentes y visitantes víctimas del gobierno municipal / En solidaridad con las víctimas del Metro de la CDMX

En la sección Política por el 6 mayo 2021 a las 8:45 am

Necesariamente Incómoda

Graciela Machuca Martínez
**Antes del perdón público es la reparación integral del daño; acceso a la justicia, derecho a la verdad, cese a los agravios, antes que un discurso, en el que lo más importante es pedir el voto, no el perdón.
Las acciones del gobierno de Laura Beristain Navarrete para exprimir la economía de la población residente y de quienes visitan Playa del Carmen, son algunas de las causas que han motivado que su imagen rumbo a la reelección vaya en picada, porque estas acciones están diseñadas para satisfacer intereses personales y político, así como económicos de sus socios, pero en ningún momento están pensadas en procurar el bienestar de la sociedad del municipio, por lo que este actuar se ha convertido en una de las causas principales que su imagen en busca de la reelección vaya en picada.
Personas que se dedican a la política como Beristain Navarrete se olvidan que cuando llegan a un puesto de elección popular es para servir al pueblo y no servirse de él, pero lo que hemos visto durante el gobierno de esta servidora pública, como de otras personas que también se encuentran al frente de la mayoría de los once ayuntamientos de Quintana Roo, es que no le importa la situación económica en que se encuentra la población o la de los visitantes quienes vienen a Quintana Roo a inyectarle a nuestra economías sus muchos o pocos ahorros que tengan,
La mayoría del turismo que viene a Quintana Roo ya tiene presupuestados todos sus gastos, por lo que resulta hasta insultante que un gobierno local, aproveche la mínima situación para quedarse con su dinero, como lo está haciendo el gobierno municipal de Solidaridad con la concesión que ratificó a la empresa Promotora de Reordenamiento Urbano, operadora de los parquímetros.
La instalación de esos parquímetros recibió desde un inicio la inconformidad sociedad, porque en nada resuelven el caos vial de la ciudad, sino, al contrario, se agudiza más, cuando los automovilistas tienen que incrementar el tiempo de estancia en la zona, en busca de espacios libres de parquímetros o porque estos ya están ocupados y esperan por varios minutos con la esperanza de que un espacio de desocupe para pagar su estacionamiento, lo que incrementa el tráfico en las calles y la contaminación ambiental en la zona.
EN PLAYA DEL CARMEN EL GOBIERNO MUNICIPAL NO INVIERTE PARA GENERAL CULTURA VIAL, MUCHO MENOS CAPACITA A SU PERSONAL
Entre las personas afectadas por la operación de estos parquímetros son los comerciantes de las calles concesionados, quienes no pueden utilizar los espacios frente a sus negocios para realizar las maniobras de carga y descarga de proveedores, mismas que no se pueden restringir a horarios determinados, porque debido a la precaria situación económica se tienen que realizar pequeñas compras varias veces a la semana.
Otro de los motivos de la inconformidad es el cuestionamiento sobre en qué se invierte ese 25 por ciento que le corresponden al gobierno municipal por la operación de los parquímetros, ya que el mobiliarios vial en la ciudad está en pésimas condiciones, por ejemplo, los semáforos se descomponen frecuentemente, las señales no reciben mantenimiento y no se ve que se está invirtiendo en educación vial, mucho menos en capacitación del personal vial, quienes en lugar de regular la circulación vehicular, en muchas ocasiones han terminado provocando accidentes, pero como son autoridad, omiten su responsabilidad.
Por ejemplo, en el mes de enero de 2021, la empresa concesionaria informó que recaudó el monto más alto en lo que va del programa: dos millones 600 mil pesos. De esa cantidad, uno de cada cuatro pesos, le corresponden al gobierno municipal, además, de las multas que se cobran por no plegarse al reglamento de la concesionaria.
Continuamente vemos en redes sociales las quejas de visitantes a Playa del Carmen, quienes se quejan que la operación de los parquímetros, en lugar de beneficiarlos, como turistas, les estropean su estancia, porque la falta de información de que en determinadas zonas de la ciudad existen parquímetros, generan que sus vehículos sean inmovilizados, con la consiguiente pérdida de tiempo y recursos económicos, lo que los obliga a modificar su agenda de viaje,
La empresa mejor conocida como Playaparq, refirió que durante frentero de 2020, su cobro por el uso de las calles donde se instalaron parquímetros fue de tan solo un millón 228 mil pesos, pero que a partir de enero de 2021 el incremento de la recaudación es visible, pues se ha incrementado en mas del cien por ciento y la tendencia sigue creciendo.
Recordemos qué según el gobierno de Playa del Carmen, son cuatro mil 600 cajones de estacionamientos que se encuentran distribuidos en la colonia Centro de Playa del Carmen y hasta las primeras dos calles de la Luis Donaldo Colosio Murrieta, incluidas las colonias Brisas, Aviación, Gonzalo Guerrero y Zazil-ha. Prácticamente toda la zona turística.
Si bien es cierto que las personas que visitan Playa del Carmen no votan, las malas experiencias que se llevan por la operación de los parquímetros las difunden por sus redes sociales, lo que impacta negativamente en la imagen del destino turístico, por lo que está en manos de la ciudadanía de Solidaridad evaluar la administración de Beristain Navarrete y decidir si el municipio se merece otros tres años más de caos y agravios a la sociedad.
EL PUEBLO MAYA REQUIERE SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD Y QUE SUS RECURSOS NATURALES NO SIGAN SIENDO DESTRUIDOS
El mejor perdón que se le puede pedir al pueblo maya es responderle con hechos, no con palabras, pedir perdón no basta, se requiere una reparación integral de los daños y si se quiere reconocer lo que ha pasado desde la conquista española, pasando por la colonia, las primeras décadas del llamado México independiente, el periodo porfirista, las etapas revolucionaria y postrevolucionaria, los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari al de Enrique Peña Nieto y que el Tren Maya es otra afrenta a los pueblos originarios de la región, se necesita más que un acto de campaña electoral y narcicismo, se requiere un programa integral de reparación del daño, después el pueblo sabrá si otorga el perdón.
Pedir el perdón no implica estar personado, ni mucho menos, saldadas las cuentas pendientes.
En la llamada zona maya de Quintana Roo, hace falta una red de hospitales de primero, segundo y tercer nivel, clínicas de atención externa, centros de salud comunitarios, consultorios médicos, sin olvidarse de que la medicina tradicional maya requiere apoyo institucional, porque no se puede sepultar debajo del sistema nacional de salud.
Al pueblo Maya hay que llegarle a pedir perdón pero cuando ya esté construido un hospital digno para este pueblo, con el que se puedan atender los agravios que por décadas se le han hecho, pues como ya lo hemos comentado en este espacio, solo durante el gobierno del presidente de México, Adolfo López Mateos, los mayas de Quintana Roo fueron tomados en cuenta como sujetos de derecho para tener a su servicio un hospital regional, desde ese entonces, hasta la fecha, gobierno han ido y venido y a los mayas de Quintana Roo no se les ha vuelto a construir otro hospital.
Se requiere más de un hospital en la zona, pero para evitar inversiones multimillonarias también se tiene que diseñar un plan gubernamental para generar políticas públicas que en una primera etapa permitan atender las condiciones de vulnerabilidad de esta población, como su estado de salud.
Se requiere atención inmediata para los grupos etarios como infantil, adolescentes, jóvenes, mujeres, adultos mayores, personas con discapacidades. Hace falta un programa para crear una cultura de la salud, cambios de hábitos alimenticios propiciados por la industria de la alimentación basura, avaladas por las mismas normas oficiales mexicanas como el llamado Planto del Buen Comer, el cual no pasa una prueba de la buena nutrición que requiere la población mexicana.
El perdón público del qué hablan los tratados internacionales suscritos por México, en materia de Derechos Humanos, no es para externarlo en época electoral, solo es parte de un programa integral de reparación del daño, en el que el acceso a la justicia, el derecho a la verdad, el reconocimiento histórico de los agravios, la satisfacción de necesidades actuales, tienen más importancia, que un discurso plagado de falacias. El perdón público se pide al final del proceso de reparación integral. El actual gobierno de México lo está haciendo al revés. Primero pide perdón durante una campaña electoral y durante la construcción de una polémica obra de infraestructura ferroviaria, que le robó a los Mayas, su nombre.

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