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Violencia en Quintana Roo, de la realidad a la ficción de las artes escénicas

En la sección LA COLUMnita NECESARIAMENTE INCOMODA por el 13 mayo 2021 a las 7:36 am

Necesariamente Incómoda

Graciela Machuca Martínez
Lo que se ve en Una película de policías, una historia de realidad-ficción dirigida por Alfonzo Ruizpalacios, tan solo es un destello de lo que pasa en estados como Quintana Roo y que se repite el resto del territorio nacional donde la violencia, se apoderó de la sociedad con una compleja línea divisoria entre la delincuencia y las personas encargadas de brindar seguridad a la población.
Ruizpalacios y la productora No Ficción han llevado esta cinta a festivales internacionales como el de Berlín «Berlinale» 2021, en el que resultó seleccionado para la competencia principal y el Oso de Plata a la contribución artística, por el trabajo de su editor Yibrán Asuad.
El premio les será entregado en una reducida ceremonia que los organizadores del Festival preparan para el verano.
En días pasado representó a México en el Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague CPH:Dox.
En la sinopsis de Una película de policías, se dice que siguiendo la tradición familiar, Teresa y Montoya se incorporan a la policía, solo para encontrar que sus convicciones y esperanzas son aplastadas por un sistema disfuncional. Ante la hostilidad a la que se exponen, solo les queda su vínculo amoroso como refugio. Como un experimento documental y narrativo innovador, Una película de policías sumerge al espectador en un espacio inusual. La película pone el reflector sobre la policía, una de las instituciones más controvertidas de México y el mundo.
Dirigida por Alonso Ruizpalacios, producida por Daniela Alatorre y Elena Fortes, y protagonizada por Mónica del Carmen y Raúl Briones. Una película de policías es una película original de Netflix producida por No Ficción.
En esta ocasión, el Festival de Cine de Copenhague se desarrolló virtualmente debido a la pandemia. El documental mexicano, al igual que el resto del programa, se puso a disposición en línea entre el 21 de abril y el 12 de mayo.
“Una película de policías” se ubica en la Ciudad de México y aborda las vicisitudes que enfrentan los agentes de policía en las calles de una de las megalópolis del mundo y comprende temas como los roles de los héroes, la autoridad, la corrupción, entre otros, se lee en una de las reseñas del festival.
“Esta película reproduce un sistema disfuncional en el que estamos insertos todos, parte importante de la experiencia que queremos lograr con el espectador es justo la que tuvimos nosotras, el crew, el elenco para tratar de entender desde un lugar genuino lo que realmente significa ser policía en México y cuáles son las contradicciones, pero al mismo tiempo contar una película entretenida; y este lugar entre la ficción y el documental permite experimentar la historia de una forma distinta”, dijo a M2 la productora Daniela Alatorre.
Del cine, utilizado para contar una historia de violencia y corrupción en la Ciudad de México pasamos a otra demostración de artes escénicas que se desarrolló el pasado nueve de mayo en Cancún, frente al palacio municipal, ícono de protestas sociales de la población a nivel estatal, pero también de la represión gubernamental.
EL MUSEO VIVIENTE DE LA IMPUNIDAD, UNA MUESTRA DE QUE LA SOCIEDAD QUINTANARROENSE YA ESTA HARTA DE LA VIOLENCIA E IMPUNIDAD
Diversas organizaciones civiles y artistas de la entidad se organizaron para montar el Museo Viviente de la Impunidad, con motivo del llamado Día de la Madre, efemérides fortalecida desde el centro del país, en la segunda década del Siglo XX, para contrarrestar el movimiento feminista que se gestaba desde la Península de Yucatán.
Desde luego que la influencia y sociedad del Rafael Alducín, director del periódico Excelsior con el Episcopado mexicano y el entonces secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, así como con los directivos de la Cruz Roja Mexicana, ganó terreno para crear una festividad a la madre abnegada, sumisa, sufridora y prolífica, mientras que se denostó a quienes buscaban el reconocimiento de sus derechos.
Con motivo del 10 de mayo de 2021 en Cancún se puso en escena e “Museo viviente de la impunidad” para destacar la indiferencia de autoridades y políticos en campaña, a través de una iniciativa artística inédita en la historia de Quintana Roo
La conocida plaza que se encuentra frente al palacio municipal de Cancún fue el lugar idóneo para la instalación de 30 estatuas humanas que mostraron la descomposición social y política que sufre una ciudad que durante más de cuatro décadas logró ser considerada la más segura de México.
El periódico El Universal dijo que el “Museo viviente de la impunidad”, se trató de un grito silencioso de un sector de la población.
El escenario fue la Plaza Reforma, donde el 9 de noviembre de 2020, elementos policiales del estado y del municipio “abrieron fuego en contra de ciudadanía desarmada que se manifestaba en contra de la violencia feminicida. Se montó un filtro sanitario y el recorrido transcurrió en obligado silencio, tan solo interrumpido cuando las figuras humanas volvían a la vida para cambiar de posición y clamar por justicia”.
La crónica de El Universal nos habla de la imagen de una mujer tendida sobre el asfalto, ensangrentada. “Sus zapatos a un costado y un letrero que la expuso como víctima de explotación sexual en la modalidad de trata de personas. “Me explotaron sexualmente durante muchos años, después ‘un cliente’ me mató’”, se leía en el cartón colocado cerca de su ‘cadáver’.
A unos metros, otra mujer, “la buscadora de paz”, petrificada, con la mirada perdida en la nada y utensilios para cavar buscando en fosas clandestinas a una hija o hijo. En tres sexenios suman 82 mil 241 personas desaparecidas en México, se indicó en un trozo de cartón idéntico.
LAS VÍCTIMAS DEL ABUSO POLICIAL ANTE LA SIMULACIÓN DE LOS TRES PODERES EN QUINTANA ROO
En Quintana Roo se siguen acumulando las fechas negras en el calendario de la impunidad, porque día tras día, se documentan delitos, violaciones a derechos humanos y abusos de poder de quienes con un pedazo de autoridades se sienten intocables, desde luego que la impunidad se la deben a las complicidades entre la clase política de la entidad, sin importar a que partido político pertenezcan.
Por ejemplo, como lo narra Cambio 22, el pasado martes, se realizó en el Congreso del estado una audiencia de víctimas de la represión policial del 9 de noviembre de 2020 en Cancún con miembros de la XVI Legislatura, “donde quedó en evidencia la impunidad y la simulación de las autoridades que prevalece en la atención de tan graves delitos y violaciones a los derechos humanos cometidos por policías contra manifestantes que protestaban contra los feminicidios ocurridos en Quintana Roo”.
En la audiencia se denunció que a 6 meses de los hechos y más de dos meses de que se les pusiera a disposición de un juez, los 11 policías señalados como responsables de disparar y cometer abusos contra las manifestantes están prófugos.
A 10 de los 11 imputados se les vinculó a proceso y dictó prisión preventiva desde el pasado 1 de marzo, pero hasta la fecha no han sido capturados ni puestos tras las rejas.
Lo peor para las víctimas es que, mientras eso sucede, están siendo acosados, vigilados y seguidos por miembros de la policía municipal de Benito Juárez, y reciben amenazas para que cesen de su exigencia de justicia por las agresiones sufridas.
Cambio 22 ha documentado desde el 9 de noviembre del año pasado que el desinterés que la mayoría de los diputados ha tenido en la atención quedó de manifiesto también en la diligencia realizada el pasado martes, porque sólo 10 de los 25 legisladores convocados se presentaron a escuchar a las 9 víctimas con sus abogados que se presentaron ante ellos a solicitar su intervención y apoyo.
Cómplices de la simulación no solo son quienes integran la XVI Legislatura del Congreso de Quintana Roo, sino también la Comisión de Derechos Humanos de Quintana Roo (Cdheqroo), organismo que emitió “una recomendación sesgada y parcial, porque sólo señaló al gobierno municipal de Benito Juárez y a la policía municipal, pero eximió al gobierno del estado y a su Secretaría de Seguridad Pública, a pesar de que los agentes operaban bajo el Mando Único y también hubo policías estatales entre los represores”.

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