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Amarga Navidad para trabajadores de PorEsto!

En la sección Libertad de Expresión y Periodismo por el 13 diciembre 2021 a las 8:32 pm

Necesariamente Incómoda

**Ahora despiden al personal de la oficina del diario en Chetumal; trabajadoras y trabajadores quedan en medio de disputas entre hermanas Alicia Menéndez Figueroa y Patricia Menéndez Cámara, por la herencia.

Graciela Machuca Martínez

El proyecto periodístico de Mario Renato Menéndez Rodríguez en la Península de Yucatán ha llegado a su fin, por que él ya perdió todo control sobre la dirección y administración de la empresa, ahora en disputa entre sus hijas, quienes se pelean la herencia, sin importarles dañar a las personas trabajadoras que si tienen que devengar su salario, para sacar a la luz el periódico aun en diferentes regiones de la entidad y elaborar los contenidos para sus plataformas digitales.

Sin duda, Mario Menéndez logró construir un emporio periodístico con la empresa que edita el diario PorEsto! con el apoyo de grupos políticos y empresariales, sus ganancias han sido multimillonarias, pero conforme les fue cediendo la dirección de la empresa a su decendencia el periodismo que hizo lo hizo crecer empezó a tener tropiezos al priorizar solo las ganancias.

Desde que llegó Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, quien siempre recibió apoyo de Mario Menéndez, incluyeron al PorEsto! en los contratos de publicidad de la presidencia de la República.
A partir de ese momento, las primeras víctimas fueron grupos de trabajadores que fueron despedidos de sus diferentes redacciones, sin ser indemnizados conforme a la ley, solo les dijeron que se terminaba la relación laboral y les prohibieron el acceso a las instalaciones del diario. Empezaron las demandas laborales, las cuales hasta el momento no han sido resueltas, dejando sin ingresos económicos a decenas de familias y sin derechos laborales a los trabajadores que contribuyeron a la expansión de la empresa.
El último caso de despido injustificado fue de unos 50 trabajadores de limpieza, rotativa, sistemas, edición y redacción de la oficina de Chetumal, a partir del 30 de noviembre de 2021. Como en los casos anteriores al personal se les prohibió la entrada a las instalaciones, perdieron su fuente de ingresos, además, que se han violado sus derechos laborales porque no recibieron la liquidación conforme a la ley.


Para la empresa solo es un litigio más ante las autoridades del ámbito laboral, pero para el personal despedido implica una etapa de crisis económica, pues fueron despedidas mujeres que tienen a su cargo una familia, jóvenes que tienen que apoyar a su familia o pagar sus estudios, adultos mayores, personas con retenciones por pensión alimenticia y créditos hipotecarios.


El esquema administrativo que construyó Mario Menéndez fue crear diversas empresas que contrataran al personal que elabora el diario, lo que, además de ser ilegal, pone en riesgo los derechos laborales del personal.
En Chetumal, entrevisté a unos de los trabajadores despedidos y esto es lo que declararon.
Shamir Alberto Palacios López, editor, con diez años seis meses de antigüedad, considera que este despido no debió haber sucedido, «los veo inaudito, lo veo cruel en estas fechas, 30 de noviembre fue nuestro último sueldo, cortado, nos mocharon el 25 por ciento y de allí ya no hay gente en las instalaciones. Solamente hay un guardia y no nos dejan pasar, entonces nos dejan a la deriva, en la calle, sin ninguna noticia más por parte de los empresarios».
Lo que piden es la liquidación justa, «nuestras prestaciones justas y todo lo que son derechos irrenunciables como el aguinaldo, entre otras prestaciones». Tiene dos hijos por mantener.


Por su parte, Moises Soto Suárez, reportero durante 26 años por la empresa que edita PorEsto!, que ha pasado por varias razones sociales, nos resumió el conflicto de la siguiente manera:
La situación se vino tornando hace medio año un poco complicada por la mecánica de trabajo de una empresa que ya empezamos al mando de Alicia, una de las hijas de Mario Renato, a veces nos exigían más allá de las 12 horas, durante el último año, un terrorismo laboral, de tal manera que si había algo o un señalamiento, no es necesario maltratar a las personas, no solamente era en el área de reporteros, sino de editores, sobre todo en los departamentos había conflictos.


En algunos casos nos citaban a cursos de capacitación para que acudiéramos el sábado, cuando el sábado varios teníamos que descansar, en mi caso yo acudía porque era capacitación, pero era de forma irregular y yo les llegué a comentar, pues que lo hicieran en un momento idóneo de acuerdo a la ley, pero definitivamente ese tipo de situaciones no les importaba, no la apreciaban, Se da un entramado que fueron fraguando, de tal manera que estaba una empresa a nombre de una de las hermanas, Alicia, les ganan, al parecer, un juicio mercantil, por las instalaciones ubicadas en Constituyentes del 74 y llega un presunto embargo otra de las hermanas, Patricia, llegan unas personas, representantes de ellos, como Iván Bas y Joaquín Tamayo, diciéndonos que el proyecto sigue, les ganan el juicio y que nos van a garantizar la quincena, la antigüedad y que va a seguir».


Sin embargo, con las personas con las que trabajamos, de Alicia, entre ellas Nallely Raya, de la otra empresa, nos dicen, vénganse con nosotros y tomamos una decisión, la mayoría, no por traicionar a una persona, sino por conservar nuestro trabajo y nos quedamos con la nueva empresa en las instalaciones y no por traicionar a Alicia, sino por prudencia y conservar nuestro trabajo.


Seguimos trabajando allí, nos pagan la quincena, efectivamente, el 15 de noviembre, se suscitan situaciones que mandan a Cofepris, al parecer la otra empresa, por el protocolo sanitario que no se tenía, cuando, con ellos no existía. Ponen un aviso de suspensión del ingreso, pasan otros días, se acaba el contrato de la luz que tenía la otra empresa, lo rescinden y nos quedamos sin luz, estaban operando unos días con la planta que tiene la empresa y nos avisan que no es necesario que nos presentemos a las instalaciones.


Pasan otros días, en el inter del 15 al 30, nos llaman un día antes de la quincena, nos citan alrededor de la seis, siete de la tarde, vamos todos, ya habían unos abogados, sus auxiliares y los representantes que mencioné de la empresa que contrataron, Iván Baéz y una administradora, Osiris Caamal y nos empiezan a decir que nos van a pagar el 75 por ciento de nuestro salario y sin la garantía que nos paguen la próxima y los dos abogados a un lado.
Veo que esto es irregular y les digo, prácticamente esto está siendo nuestro despido, me dirijo a la administradora y se encoge de hombros y me dice, por eso aquí están los abogados para que les den su datos y demanden a la otra empresa, lo cual no aceptamos, por desconfianza, pues quien los llevó fue la empresa.


Días después fuimos a las instalaciones y el policía no nos dejó entrar, se guardó cuando vio que estábamos tomando fotos y videos. Ya no hemos podido entrar, nos hemos mantenido en este proceso legal, en etapa de conciliación, proque lo que queremos es una liquidación, si ya no quieren el proyecto, si ya cayeron en algunas carencias económicas, pues el personal, en estas presuntas riñas entre familia de Mario Renato, el trabajador ha quedado vulnerable y lo que queremos es una liquidación justa, pues los derechos económicos irrenunciables que tenemos los vamos a defender.


Fue de una manera inhumana, cruel, esta situación, maquiavélica en la que, en diciembre nos echan a la calle y yo quisiera aquí mencionar una situación, pues cuando estaba el difunto Mario Renato (hijo), él era una persona de carácter fuerte, recio, pero legal en lo que te decía, mirándote a la cara, se cumplían las cosas, había una prosperidad de la empresa, había convenios, hubo este cambio de administración y ya empezaron este tipo de turbulencia, de transición, de una manera extraña, empezaron con el maltrato a la gente, hubo una ocasión en que nos pidieron que firmáramos documentos en blanco, yo estaba de vacaciones y cuando ya me incorporo, ya no me lo solicitaron, pero habían pedido que firmáramos unos documentos, como que ellos nos habían dado un dinero. Continuará ….

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