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Abrazo amoroso y colectivo para Pilar Muriedas Juárez

En la sección Mujeres por el 28 diciembre 2022 a las 10:21 am

Soledad Jarquín Edgar

 

Con una calenda muy oaxaqueña, con banda y marmotas, acompañada de las Chinas Oaxaqueñas, rindieron un homenaje sentido y amoroso a Pilar Muriedas quien se “jubiló” así de la organización civil Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, donde colaboró en la dirección política y social.

Este sábado reciente desde la explanada de Santo Domingo, acompañada de una banda, marmotas y las Chinas Oaxaqueñas, inició la fiesta para quien ha dedicado parte de su existencia a la defensa de los derechos humanos de las mujeres, tanto en la Ciudad de México como en Oaxaca, donde 16 años fue integrante de la dirección colectiva.

Un abrazo colectivo, para una mujer que se define de “cierta edad” y que encontró en su largo camino un resurgimiento del feminismo encabezado por esas juventudes rebeldes que siempre le sorprendieron y la emocionaron para seguir por el camino de la transformación de la sociedad.

El 25 de septiembre de 2019, Pilar Muriedas llegó temprano al congreso del estado de Oaxaca, con su pañuelo verde en el puño de su mano izquierda, fue una de las más entusiastas feministas que escucharon la aprobación de la interrupción legal del embarazo en Oaxaca hasta la semana número 12.

Desde sus propias compañeras de trabajo y de otras mujeres del movimiento feminista oaxaqueño, Pilar Muriedas logró el afidamento, logró que las demás tuvieran confianza en ella, tanta como la confianza que ella se tiene a sí misma.

Por eso, durante la tarde, las palabras corrieron como agua, hicieron nidos entre las piedras y remolinos removiendo querencias y recuerdos de luchas incesantes e incansables, de sus más cercanas compañeras de trabajo, pero también de maestras, sindicalistas, feministas de otras organizaciones.

Ana María Hernández Cárdenas, también integrante de la dirección de Consorcio Oaxaca, le escribió unos versos, “cursis” -le dijo-, pero qué reflejan 42 años de acompañamiento, de jornadas que parecían imposibles o interminables, para la mujer humo, color, hereje, cómplice y maestra.

“De tus inteligencias múltiples salieron las osadías

consorcianas de tomar el espacio público,

no solo para las marchas, las luchas por el aborto,

contra las violencias, sino para compartir la cena

de año nuevo en pleno Santo Domingo

Así es la China.

“Chinita la hereje,

Mujer cómplice, maestra

Chinita mujer canela, flor de cempasúchil

Ofrenda caminante.

“Chinita la que se va,

la que se queda en las paredes de los recuerdos

en las letras de esta historia llamada Consorcio”.

Ana María Hernández tenía 18 años cuando la conoció en el inició de la década de los 80 y desde entonces han caminado a la par y han soñado en construir mundos justos y amorosos para las mujeres y niñas.

“Juntas hemos transitado los ímpetus de juventud en las luchas campesinas, estudiantiles, feministas y los aires revolucionaos nos refrescaron los pasos. Nos hemos sostenido y acompañado en nuestras maternidades, con las parejas, las rupturas, los nuevos amores y un sin fin de vivencias…años en los que han transcurrido militancias múltiples y dos organizaciones que nos han dado enormes alegrías, retos, sustos y mucho aprendizaje”.

La primera organización a la que se refiere Ana María Hernández Cárdenas es Salud Integral para la Mujer, que fundaron ambas junto con María Eugenia Romero en 1987 y la segunda Consorcio Oaxaca el próximo año cumplirá sus primeros 20 años de vida, en ambos sitios –cuenta Hernández Cárdenas- Pilar Muriedas ha sido permanente consejera, actora y cómplice del accionar colectivo de mujeres que cada día aportan un granito de arena para avanzar.

“En estos 13 años de su ser Consorcia hemos construido un pacto político de mujeres desafiando la lógica patriarcal que desacredita la fuerza colectiva entre nosotras…logramos afianzar los proyectos a largo plazo dentro de la organización…Pilar se va de Consorcio hinchada de amor, de agradecimiento de este colectivo que honra su existencia en nuestras vidas y en el tejido colectivo de Consorcio”.

Una apuesta de activismo lleno de alegría y amor

Yesica Sánchez Maya, integrante también de la dirección colectiva de Consorcio Oaxaca, destaca la forma en que Pilar Muriedas Juárez ayudó con su creatividad a generar consensos desde las diversidades.

Su experiencia acumulada durante toda una vida de activismo en la Ciudad de México, que sin duda impactó en Oaxaca, colocó en la mesa la idea de trabajar con los jóvenes, con las víctimas de feminicidio y otras agendas en Consorcio Oaxaca.

Su caminar largo, fuerte y firme nos enseñaron al resto de nosotras, a mí misma, cómo hacer desde otro lado nuestro trabajo. Nos dijo cómo soltar enojos y frustraciones. Pero también cómo marcar siempre la posición de convicción, la congruencia y coherencia, que han sido elementos importantes en su caminar, dice una emotiva Yésica Sánchez Maya.

Todo eso nos deja Pilar Muriedas, quien desde su hacer nos deja construido mucho para continuar con este proyecto, una apuesta al activismo sostenible desde el cuidado, la alegría y el amor.

“Mujer Cimiento

Mujer soñadora que contagia a soñar y atrapar los sueños

Mujer transgresora que inspira a ello

Mujer que ahuyenta la tristeza y que nos lleva al sendero del goce como un irrenunciable de vida

Pilar, una de mis cómplices amorosas

tú abrazo que me ha sostenido e impulsando.

Abriste una gran veta cuando nos enseñaste que amar es hermoso pese a la adversidad…”

Pilar Muriedas cosecha de flores

Pilar Muriedas Juárez, antropóloga social, nacida en la hoy Ciudad de México, cierra una etapa de su vida, ahora va por uno más tranquila. La fiesta del pasado sábado, explica, fue como ir a cosechar flores, muchas que ella sembró y otras que nacieron con el polen que esparció el viento de su propia cosecha.

Me voy contenta, fortalecida, feliz, dice esta mujer de pelo amarillo, la misma que hace 15 años se casó en Santo Domingo con ella misma y ha sido muy feliz en ese matrimonio.

Me voy convencida de que he hecho bien en la vida, de qué he sabido vivir, transmitir mis ideas y eso me da mucha fortaleza para la siguiente etapa de mi vida. Me voy en el momento que yo decidí con condiciones que fui creando, jubilada, llena del cariño de tantas personas que me quieren, que hablan bien de mí”, dice entusiasmada para luego agregar que se va para empezar una nueva etapa “más chingona”.

Luego agrega que quisiera transmitir lo importante que es irse a tiempo y que ello también le significó irlo planeando.

Ahora en su horizonte está el Colectivo Territorios de Cultura para la Equidad, uno que dejó en pausa hace algunos años para venir a Oaxaca y que buscará, junto con Aurora Montaño y Josefina Aranda, ayudar a otras mujeres mayores de sesenta años a acceder a la oferta del derecho a la cultura, ayudar a otras que dejaron de lado sus sueños como ver publicada una novela, terminar su carrera o la preparatoria.

Todo ello, con esa perspectiva que ha desarrollado por más de cuatro décadas, la del feminismo entre mujeres adultas mayores, entre las mujeres que “cuidaron a mis hijos e hija y a otra a quienes tenemos que devolverles. No me voy sola, me voy con todas esas amigas de todas las edades que me quieren y apoyan, con mi hija, Julia, quien me dice que le enseñé un feminismo alegre”.

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