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Septiembre, mes de la patria ¡Viva México!

En la sección Reportaje por el 1 septiembre 2009 a las 7:02 am
México

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Nos encontramos en el mes de Septiembre, al que los mexicanos llamamos mes de la patria, mes donde celebramos el inicio de la lucha por nuestra independencia una madrugada del 16 de septiembre de 1810 bajo la conducción de un sacerdote llamado Miguel Hidalgo y un grupo de mexicanos que deseaban ser libres. Este hecho histórico se dio por terminado el 27 de Septiembre en 1821 mediante el acuerdo de Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide. Este pasaje histórico no es a lo que quiero referirme con mayor interés, puesto que eso, todo mexicano cuando menos debería saber para enarbolar la idea de patriota o nacionalista; dos conceptos sumamente importantes para practicar, que han de fortalecer nuestra identidad como mexicanos, para que el mes de la patria no solo sea septiembre sino todos los días del año. Quizá aquí es donde debemos hacer un alto y preguntarnos a casi doscientos años de vida independiente ¿Cuál es el significado de ese hecho histórico que marcó para siempre nuestras vidas como mexicanos? ¿Tiene la historia algún significado? Quizá la reflexión tiene que partir, desde la manera cómo nos identificamos ante, propios y extraños, de qué nos sirve conocer nuestra historia.
Echemos una mirada a la noche del 15 de septiembre en Felipe Carrillo Puerto en el parque central; música a todo lo que da, cientos de personas contentas platicando y esperando que el Presidente municipal diera el Grito de independencia, venta de alimentos por todos lados y otras cosas para llamar la atención, y con el toque distintivo de una fiesta, bebidas embriagantes para todo mundo; es decir una fiesta de cumpleaños como cualquier otra ¿habrá otra manera de festejarlo? Vale la pena analizar qué significa ser patriota, es el amor que profesamos a la patria, el amor que sentimos por ella, el respeto a México, a sus tradiciones, a lo útil que somos para ella para engrandecerla con nuestro trabajo diario, y enfáticamente, a la defensa que podemos hacer hacia su integridad como país. Por otro lado, si queremos ser nacionalistas tendríamos que elevar nuestras aspiraciones exclusivamente, primero, a lo que es mexicano por sobre todas las cosas, entonces revisemos nuestro comportamiento para saber si justamente actuamos así.
Toda descripción histórica, como la de la lucha por la independencia, será en última instancia, falsa o verdadera aunque resulte difícil decir lo uno o lo otro por lo que como generación tenemos el derecho de mirar y reinterpretar la historia a nuestra manera, sin que represente un deseo por cambiarla. No hay que olvidar que somos nosotros los que seleccionamos y ordenamos los hechos de la historia para determinar el rumbo de nuestras vidas, nuestros problemas, nuestro futuro, y hasta nuestros puntos de vista. Lo que necesitamos es una ética que deje de halagar el éxito y la recompensa, formando héroes y adulando actitudes que en muchas ocasiones solo sirven para hacer notar una figura pública innecesariamente. Se nos debe enseñar a hacer nuestro trabajo con elevado compromiso y a no encontrar halago en la alabanza; que eso llega por naturaleza pero no prefabricada. Los hechos históricos no pueden decidir por nosotros, somos nosotros los que le damos una finalidad y un sentido a la historia, somos nosotros los que debemos decidir cuál habrá de ser la meta de nuestra vida y determinar nuestros fines. Los hechos tal y como son, carecen de significado, sólo pueden adquirirlo cuando decidimos qué hacer con ellos; es decir qué actitud tomamos ante ellos. La actitud más acertada será la de la congruencia entre el decir y el hacer, defendiendo y fortaleciendo nuestras instituciones, debemos convertirnos en forjadores de nuestro destino con trabajo arduo, dejar de preocuparnos por la cuestión de si la historia nos ha de juzgar o no, entonces algún día lograremos que este país se fortalezca democráticamente para bien de todos los mexicanos.
Así, tendremos doce meses de la patria pero una patria fortalecida desde adentro, que pueda expresarse de México hacia el mundo, sin miedos, con firmeza, con valentía, en todos los aspectos; económicos, sociales, políticos, culturales, científicos, deportivos, intelectuales, académicos, etc.

Por José Edier Yamá Uc

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