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De paso

En la sección Reportaje por el 1 diciembre 2009 a las 4:49 pm

Escuche mientras lee: “De Paso”, magnificente como elevada definición de ‘verdad’, de la autoría de Luis Eduardo Aute. Sugiero la interpretación del argentino León Gieco:

De Paso (fragmento)
“Decir espera es un crimen,
decir mañana es igual que matar,
ayer de nada nos sirve,
las cicatrices no ayudan a andar.

Sólo morir permanece
como la más inmutable razón,
vivir es un accidente,
un ejercicio de gozo y dolor…”
Luis Eduardo Aute.

Antes que nada, mi más sincero y honesto agradecimiento a Graciela Machuca Martínez por invitarme a colaborar para Maya sin Fronteras. La disertación -no necesariamente en desacuerdo-, es el ejercicio puro de la inteligencia. El secreto está encerrado en una gran frase del genio Albert Einstein: “Todos somos ignorantes, pero no todos ignoramos las mismas cosas”, por ello, este humilde ejercicio sólo es poner sobre la mesa elementos que le permitan a usted amable lector, concebir una conclusión.
Durante un paseo en bicicleta sobre el boulevard Kukulcán, llamó poderosamente mi atención el horrendo mochón que le dieron al manglar los involucrados en el mega fraude Puerto Cancún. Lo más triste es que mi olfato percibió un fuerte olor a orina humana en elevadas concentraciones. En ese momento pensé en lo contradictorio que resulta el manejo de los manglares, pues mientras algunos necios detestan su presencia –Gregorio Sánchez Martínez es uno de ellos-, la presencia de estos árboles, entre otras funciones trascendentales, purifica el agua. –En verdad, le quita hasta hidrocarburos-.
Tristemente recordé también lo que ‘Greg’ aseguró a los alcaldes asistentes a su autonombramiento como presidente de la Asociación Mexicana de Municipios Turísticos: “el manglar es un freno a la economía sustentable (divertido SIC) de cualquier municipio y además un estorbo, imagínense ustedes que en Puerto Morelos no puedo construir un camino de acceso por que hay manglares y según el 60 TER y los ambientalistas, no lo puedo tocar…”
Si bien es cierto que todos somos ignorantes, pues hay niveles ¿no cree usted? Desde mi perspectiva, el nivel de ignorancia de Sánchez Martínez es aún mayor que el de un estudiante mediocre de primero de secundaria.
Aún así se vale, digo, la Constitución no determina niveles de conocimiento, sin embargo para eso existen los asesores. Pero ese no es el punto. La cerrazón de ‘Greg’ y la obnubilación de su perspectiva tiene que ver con dos factores fundamentales: soberbia y el hecho de ser el esbirro.
La soberbia –el peor de todos los pecados, dicho sea de paso-, constriñe el criterio y al análisis; únicamente justifica lo que como resultado es él mismo y sobretodo, únicamente presta oídos al adulador, por necesidad de justificarse. Esta obnubilación provoca que quién padece soberbia, el sicópata, ni siquiera note en qué momento ha sumado la animadversión de la mayoría de sus semejantes. Cuando la soberbia acompaña a un autor de sus propias “locuras” lo peor que le puede suceder (al soberbio) es que se quede solo, pero cuando es un esbirro, esto es, quien opera ideas concebidas en la cabeza de otro, la cosa se pone funesta.
Quien desconoce y por lo tanto sólo espeta necedades, se encuentra en los niveles más ínfimos. Obedecer instrucciones es la sentencia de quien elije el ‘camino fácil’, si a la mitad del camino decide que prefería instruir que ser instruido, peca de soberbio, necio e ingenuo.
La mejor opinión es la suya mi estimado lector.

Comentarios:

Carlos Calzado

carloscalzado@hotmail.com

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