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Atracan al país

En la sección Política por el 6 enero 2010 a las 9:41 am

Caricatura política de Eduardo Soto

Mientras la mayoría de los contribuyentes tenemos que exprimir hasta el último centavo para cumplir con nuestras obligaciones fiscales, unas 60 empresas privilegiadas, a las que el gobierno federal además de otorgar cualquier tipo de incentivos, no pagan impuestos.
Un correo electrónico enviado por un amigo, señala que según datos de la misma Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al cierre del tercer trimestre del año, esas empresas dejaron de pagar 232 mil millones de pesos, que por ejemplo, servirían para construir miles de escuelas en todo el país, clínicas, carreteras y un largo etcétera.
Además, esas empresas que cuentan con grandes capitales, obligan a sus empleados a trabajar más horas que las estipuladas por la ley, les pagan sueldos miserables y en cualquier momento pueden correrlos sin mayores miramientos, sabiendo que ninguna autoridad se atreverá a hacerles frente.
En un país donde la impunidad es moneda de cambio, ningún abogado osaría pelearse contra consorcios como Telmex, Wall Mart, Cementos Mexicanos, Televisa o Televisión Azteca, a menos que quiera ver truncada su carrera por defender los derechos de trabajadores que sólo tienen como patrimonio su fuerza laboral.
También es una patraña aquello de que las grandes empresas contribuyen al desarrollo de México al crear empleos, porque la mayoría son mal pagados y si sabemos que evaden impuestos, entonces ¿de qué desarrollo estamos hablando?
Hace unas semanas, el Presidente Felipe Calderón se “peleó” con los empresarios que no pagan sus contribuciones al fisco, pero mientras todo se vaya en bravatas y no se reforme la ley hacendaria, los grandes capitalistas seguirán abusando de su poder.
“México es un país de leyes”, se escucha de manera insistente en el círculo del gobierno, sí, pero faltaría añadir que estas no se cumplen y se quedan sólo en el papel. Los grandes intereses de los poderosos hombres del dinero que financian campañas políticas, son un obstáculo para reformar la normatividad que obligue a todos a cumplir con la ley.
De nada sirve que el primer mandatario haga como que se enoja contra los evasores de impuestos, si hasta el momento, después de tres años de administración, nada en concreto ha hecho para que cesen los abusos de esos empresarios voraces.
Eso sí, el paquete fiscal aprobado hace unos días, obligará a los contribuyentes cautivos a seguir exprimiendo sus cada vez más escuálidos recursos, para seguir manteniendo a una burocracia improductiva e ineficiente que cobra mucho y nada aporta al desarrollo del país.
En naciones donde se respeta la ley, los empresarios son los primeros en aportar recursos para apoyar el desarrollo de esos países y los gobiernos cumplen con su papel de administradores de la riqueza nacional que se distribuye de manera equitativa.
Aquí, los empresarios no contribuyen al desarrollo, son los principales beneficiarios de un sistema de gobierno que privilegia la impunidad y la corrupción, porque así está estructurado para que se mantenga el status quo donde ganan todos los que están en el poder, menos los ciudadanos de a pie.
Indigna saber que los hombres más ricos de México no pagan impuestos, son objeto de todo tipo de beneficios fiscales por parte del gobierno, explotan a sus empleados y en lugar de ser sujetos de alguna sanción, están siempre al lado de quienes han gobernado y de aquellos que gobiernan hoy.

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