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Chichén Itzá ciudad sagrada de la civilización maya II

En la sección Cultura por el 1 septiembre 2009 a las 7:16 am
chichen

Chichén Itzá por J.E.S.

Se comenta en las crónicas mayas que el poder del señor Itzamná radicaba en el conocimiento  que tenía de la vida. Él, que era el reflejo de la luz de arriba, vino un día y levantó la sangre y el espíritu de los primeros hombres que andaban y hablaban sobre la tierra, pero que no tenían conocimientos. Les enseñó los nombres de todas las cosas que desconocían, les enseñó a conocer al que no se puede nombrar; marcó  la tierra, la midió, y se las dio por ser sus hijos  y tenerla para sí, como tierra santa. El templo del Jaguar representa  la sabiduría, el conocimiento oculto; simboliza la noche en el aspecto  cósmico del universo, el espacio, el movimiento planetario, las estrellas, etc.
De las construcciones  del llamado juego de pelota, hay mucho que decir, pero es difícil en corto espacio: es en realidad la cancha cósmica del sol. Eran los adeptos iniciados quienes practicaban una especie de  ceremonia, que les permitía conocer a sus enemigos e irlos decapitando, pero no  eran enemigos físicos, sino internos(los defectos psicológicos, energías negativas inhumanas, pecados, etc.), por cada nivel o plano  en el que se vencía a los enemigos, se levantaba una serpiente que representaba  un cuerpo levantado y revestido de oro; son siete las serpientes que aparecen en el cuello del decapitado, lo que indica que el vencedor  ha logrado  revestirse de siete cuerpos, lo cual era una prueba muy difícil. En resumen, la pelota (el sol) va de un lado  a otro  durante todo el año y es “jugada” por los hombres iniciados, auténticos  jugadores  de esta. Se adornaban con sus mejores galas (trajes espirituales) para ser dignos de “jugar” o “manejar” la fuerza solar que les lleve a transformarse  íntegramente y lograr la autorealización íntima de su ser. De ninguna manera existió lo que se ha inventado: que se jugaban pelotas de hule, y con sus caderas y brazos  las metían en el aro de piedra, esto es pura fantasía. En el edificio o templo  que está situado  en el norte de la cuidad, está grabado  en piedra  el proceso por el que tenían  que pasar los iniciados.
Mas adelante  se encuentra el templete  llamado Tzopàntli, en el que están grabados una serie de cráneos en sus paredes laterales. Estos cráneos representaban la muerte de los enemigos internos (la muerte mística o desintegración de los defectos psicológicos). El adepto maya, va transformándose en un ser nuevo gradual y lentamente  conforme va eliminando sus partes psicológicas  inútiles; se les enseñaba a manejar un fuego especial  que se encuentran en el interior del cuerpo físico: en las glándulas sexuales, esto es lo que simboliza  la serpiente  de fuego, que va despertando, desarrollándose  en el interior del cuerpo, (los hindúes le llamaban a esto Kundalini). Este fuego sagrado del rayo ígneo, es ciertamente un poder  tremendo, explosivo, de alto voltaje pudiera decirse; aquel que aprendía a utilizarlo podía  reducir a polvo cósmico a sus enemigos internos (sus defectos psicológicos), esto solo se podía lograr  y desarrollar  con su pareja, su mujer, esposa, su sacerdotisa. Estos conocimientos no eran solo para los hombres, ya que sin la mujer era más que imposible  este  desarrollo y poder llegar a niveles espirituales  elevados.
Las mujeres  también tenían grados  en su  educación y transformación espiritual. Estos conocimientos siempre  fueron considerados (y aun lo son): secretos ocultos. En el Egipto antiguo, época de los Faraones, revelar estos secretos sin autorización, significaba terminar decapitados literalmente. Es por eso que  la mujer  siempre ha tenido su lugar  junto con el hombre en igualdad de circunstancias.
Otro edificio importante es el Templo de la Águilas y Jaguares, en el que se “estrujaba” el corazón del iniciado, es decir, mataban en él todas las ilusiones de su falsa y antigua personalidad, y todo apego que lo atara a la  tierra (la depuración  interior del iniciado). El jaguar (balam) y el águila que representan  lo  íntimo y el espíritu divino, infundían a través de la boca  el “aliento espiritual” que necesitaba el iniciado al sufrir la pérdida de sus apegos y su personalidad falsa, esto se hacía en el cenote sagrado (dzonot ,en lengua maya), morada de Yulmil-Chaac (señor de la lluvia  buena) y centro de purificación y veneración para los mayas que le reverenciaban; este sitio se unía al templo-corazón, la Pirámide  de Kukulkán, a través de un sac-beh (camino blanco). En realidad, el autentico y verdadero sacrificio del iniciado  en el cenote, consistía en vivir una vida recta y pura.
Al templo de Venus, dedicado al amor universal, los mayas le llamaron “Noh-Ek”o “Nohoch-Ek” (gran estrella). Para ellos, la  aurora es el momento  preciso en el que  vibran energías especiales que provienen del cosmos, símbolo  de un iniciado que  ha llegado al grado de Halach Uinic, convirtiéndose en el “lucero de la mañana”. Cuando el iniciado ha podido levantar sus siete serpientes y se une a su  espíritu divino, se transforma en serpiente emplumada: Kukulkaan. Recuerden  al águila devorando a la serpiente  plasmados en nuestro lábaro patrio, existe en este templete  la “esfinge  maya”, muy similar en su significado al de la esfinge egipcia.
En el templo de los guerreros, cada columna representa a un guerrero de conocimientos, ataviado de ropajes y atributos como: báculos, la serpiente, la garra, tocados de plumas preciosas, etc., que significan los  triunfos, los premios espirituales que el guerrero ha logrado ganar a  través  de muchos esfuerzos y  padecimientos  voluntarios. En el mismo templo se observa  el “Chac-mool” (nombre que se le ha dado para identificarlos, aunque en realidad no es su verdadero nombre) en una posición muy difícil de ejecutar, cuyo fin  es para efectuar el desdoblamiento astral de manera conciente y que al lograrlo, brinda  grandes enseñanzas sobre los misterios del conocimiento. Se dice que Jesús el Cristo, cuando estuvo en Egipto, tuvo los conocimientos que antes he referido en una de las pirámides, y su posición favorita fue esta que conocemos como el “Chac-mool” (allá se le conoce de otra manera).
De las serpientes que están a cada lado del “Chac-Mool”, referimos su significado como: fuego serpentino solar y su unión  con el espíritu divino, símbolo viviente de nuestra piedra filosofal: la Pirámide de Kukulkaan, que en lengua Maya significa Ku: Dios, Kuul: veneración, Kaan: infinito; es el templo de oro del hombre solar, casa del  Santo sol, donde se realiza el cosmos-hombre. Se plasma en ella la serpiente de luz y sombras, es el gran templo de la oración y meditación, lugar donde palpita el verdadero tesoro Maya, que radica  en comprender  la unidad del Creador  con el hombre y hacer luz con ese conocimiento.
Los mayas nos dejaron otros conocimientos, tales como artes, medicina, astronomía, etc., plasmados en otros edificios, que quizá serían  para  otro comentario. Como pueden darse cuenta, Chichen Itza no es solo cuestión de turismo, cuya finalidad es el aspecto económico, o el escenario para eventos artísticos; lamentablemente la  ignorancia de los grandes conocimientos y profunda sabiduría plasmados en sus monumentos, nos hace mancillar con nuestros actos a esta Ciudad Sagrada. Ojalá que cuando alguna vez la visiten, recuerden  que aunque aparentemente es  una  ciudad  inactiva, todavía se siente en ella su vibración, su energía, su vigor, su luz espiritual, su  sabiduría y sus enseñanzas ocultas.

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